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El don de la palabra

‘Si no te hablo será porque no quiero volverme esclavo de mis palabras. Si no te hablo será porque prefiero ser el dueño de mi silencio.

El mundo está lleno de personas que hubiesen deseado abstenerse de hablar en un determinado momento, ya que tras un inoportuno comentario se convirtieron, como dice la canción, en esclavos de sus palabras (a cualquiera que lea esto le vendrá un buen ejemplo a la cabeza 🙂 )

Sin embargo, existen otros pocos que cuentan con el envidiable don del manejo del lenguaje, y dan en el clavo cuando intentan transmitir un mensaje, llegando incluso a encandilar…

En el caso de las empresas, contar con un buen portavoz de comunicación es muy importante y hace mucho en su favor. Hay personas que consiguen convertir el tema más enrevesado en un mensaje inteligible para la mayoría de los mortales. ¿Qué cualidades les hacen ser especiales? A mi modo de ver, todas estas juntas: facilidad de palabra, capacidad de improvisación, naturalidad, alto grado de credibilidad y capacidad de adaptación de los mensajes al tipo de receptor. A esto añadiría dos cosas muy importantes: poca timidez y mucha lectura por detrás.

Si llegados a este punto alguien se ha planteado si sería un buen portavoz para su empresa, seguramente le venga a la mente la siguiente cuestión: ¿las habilidades para ser un buen portavoz se trabajan o son innatas?  Según el Anuario de la Comunicación 2010 que publica Dircom, el 35% de los responsables de comunicación de las empresas españolas son licenciados en periodismo. Esto nos puede llevar a pensar que una formación relacionada es una parte muy importante. Sin embargo, no siempre los responsables de este departamento son “los que dan la cara”. Pienso que las habilidades personales y el conocimiento de la materia tienen tanto o más peso a la hora de elegir un portavoz, y un economista o un ingeniero podrían ser muy buenos representantes de su empresa ante los medios.

Si la persona elegida es la adecuada, podrá aportar mucho valor a la empresa y colocar sus mensajes clave en el mejor lugar: los apuntes de los periodistas. El o la portavoz debe conseguir que, tras su intervención, el periodista salga da la sala sabiendo perfectamente lo que va a escribir (siempre que sea positivo, obviamente!). Por otro lado, tiene que transmitir mensajes relevantes para el periodista- de nada nos sirve hablar muy bien si cada vez que hacemos una comparecencia contamos lo mismo. Un buen portavoz sabe analizar sus errores, se deja aconsejar por otros profesionales, y trabaja para corregir esas faltas en su siguiente intervención.

Igual que las empresas meditan en profundidad quien va a ocupar su puesto de director de Ventas, es muy importante saber elegir a los que serán la voz de la empresa.

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