Aprender juntos de los errores

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Aprender juntos de los errores

La necesidad de consenso en los objetivos de comunicación de la nueva Marca España

Firma invitada: Juan Mari Gastaca, partner de BeConfluence para el País Vasco, Navarra y Asturias.

Se había ideado en su día y se ha repensado ahora la apuesta conceptual Marca España. Cada una de estas apuestas fue acometida en un tiempo político específico, cada una bajo la inspiración de un gobierno de distinto signo. ¿Es posible la coincidencia de intenciones de una apuesta internacional desde la discrepancia política? Más aún, ¿hay espacio suficiente para la consolidación de un propósito preconcebido? O acaso ni siquiera somos capaces de apropiarnos de las estrategias y realizaciones más productivas. Es evidente que el debate político vuelve a colarse por la rendija con la capacidad suficiente para enmarañar una apuesta trascendental; mucho más que eso, para debilitar posiblemente el compromiso de país. Pero se está a tiempo de aprender de los errores y de conjurarse para procurar el acierto.

Ha llegado el nuevo Gobierno, y como en los anteriores, el gobierno socialista quiere adecuar la Marca España a un ideario propio. ¿Puede ser la ocasión para invitar a la acción compartida, al propósito de ganar internacionalmente esta partida de incuestionable valor de futuro?

Si se hace, sería necesario en primer lugar contextualizar debidamente la cuestión catalana que influye directamente y, la cual lleva desgastando, durante demasiado tiempo, los esfuerzos por apuntalar en el escenario internacional la Marca España.

España, con una política informativa mejorable, tropezando una y otra vez en la misma piedra del error, ha sucumbido demasiadas veces en combates que nunca debieron producirse y que han erosionado sus intereses. Quisiera suponer que se ha aprendido la lección siquiera para evitar más heridas tan lacerantes.

Es indudable que la imagen que ha proyectado el independentismo catalán de los valores democráticos de España ha sido y quizá todavía hoy sea un lastre de costosa rehabilitación. Pero representa en sí mismo una lección.

Consolidado por tanto el efecto demoledor de la información para plantear una batalla con opciones de victoria, incorporemos una estrategia consensuada entre todos los actores concernidos -que nadie se vaya a quedar fuera- para ahormar la nueva apuesta reformada.

Existe un bagaje para extraer las conclusiones más provechosas para despejar el camino de incómodos tropiezos. A partir de ahora, los políticos deberán evitar que aparezca el desasosiego partidista y pensar en el empresario, el innovador, el inversor. Es momento de fijar y comunicar los objetivos de la Marca España.

 

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