Gestión sostenible de los residuos, una asignatura pendiente para España

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Gestión sostenible de los residuos, una asignatura pendiente para España

Por Rafael Guinea, presidente de la Asociación Española de Empresas de Valorización Energética (Aeversu)

 

Un europeo genera de media 500 kilos de residuos al año. De esta cantidad, una parte se recicla o reutiliza pero, ¿qué hacemos con aquellos desechos que ya han llegado al final de su ciclo de vida? En España, más del 50% de estos residuos acaba acumulándose en vertederos convencionales, con el consiguiente impacto medioambiental y económico.

 

En otros países europeos la situación es muy diferente. En Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Suecia o Bélgica encontramos cotas de vertido de tan solo un 1%, por lo que podemos asegurar que casi han conseguido dar por extintos los vertederos. Lo han llevado a cabo gracias a implementar sistemas de gestión sostenibles que apuestan por el reciclaje y la valorización energética (VE) de los residuos, es decir, por la conversión de los residuos no reciclables en energía, que además puede emplearse para abastecer viviendas e industria.

 

En Aeversu (Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos), somos 11 empresas -y otra de próxima inauguración-, con un objetivo final claro: reducir el impacto económico y medioambiental de los residuos y contribuir a hacer de nuestro planeta un lugar más sostenible. Tenemos la firme determinación de informar y concienciar sobre la necesidad de implementar modelos sostenibles de gestión en nuestro país que prioricen la reutilización y el reciclaje y apuesten por la VE como alternativa a los numerosos e insostenibles vertederos.

 

La valorización energética es un concepto muy extendido en países avanzados en el reciclaje, de hecho, los países que más reciclan son también los que más valorizan energéticamente sus residuos. Además, organismos internacionales de relevancia como la ONU, han dado su apoyo a las plantas de VE y han resaltado el papel clave que juega la valorización energética en la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, y por consiguiente, en la mitigación del cambio climático.

En España encontramos una falta de medidas para frenar el vertido y su impacto ambiental -los vertederos convencionales son uno de los grandes emisores de gases de efecto invernadero (GEI)- y las decisiones que administraciones y gobiernos deben tomar en torno a este tema se aplazan indefinidamente. Mientras tanto, muchos de los vertederos que reciben residuos españoles están llegando a su límite de capacidad, razón por la que vemos cómo se aprueban medidas “extraordinarias”, y de nula eficacia, como la ampliación de la altura del vertedero de Pinto, anunciada este verano en la Comunidad de Madrid.

 

Estas actuaciones, que distan mucho de las prácticas sostenibles que nuestros vecinos del norte de Europa están llevando a cabo, nos alejan cada vez más de cumplir los objetivos marcados por la Unión Europea para 2030.

 

Las plantas de valorización son preferibles a los vertederos en todos los aspectos, emisiones, espacio, olores, salud y también climáticamente, ya que, la VE emite 19 veces menos CO2 que los vertederos. La legislación también avala las plantas, de hecho, el Paquete de Economía Circular, aprobado por la Comisión Europea, recoge que “cuando los residuos no se puedan reutilizar ni reciclar, resulta preferible recuperar su contenido energético en lugar de eliminarlos en vertedero, en la mayoría de los casos, tanto en términos medioambientales como económicos”.

 

La energía proveniente de la valorización energética se puede emplear para abastecer las viviendas de las poblaciones cercanas, eliminando así el enorme y olvidado problema de contaminación que causan las calderas tradicionales de gasoil o carbón. Este concepto, apodado como “District Heating”, ya es muy popular en las capitales del norte de Europa, pero en España, solo se lleva a cabo en Sant Adrià de Besòs, en Barcelona. Esta energía está considerada como 50% renovable por la UE dado su origen biogénico.

 

Las plantas de valorización energética actuales son seguras y eficientes, y se rigen bajo la normativa más exigente en emisiones industriales establecida por la Unión Europea , por lo que en las regiones más avanzadas del mundo se tratan con esta tecnología entre el 25% y el 30% de los residuos. Pero, en España seguimos desperdiciando su gran potencial, en parte debido a desactualizados argumentos que existen en torno a las plantas.

 

La VE no afecta a la salud de la población vecina, como demuestran los estudios recientes e independientes de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) y de Madrid Salud. Este es uno de los falsos mitos que circulan, junto a la preocupación por el medio ambiente, la cual ha quedado más que desmentida con el último Informe de la ONU -citado con anterioridad-.

 

El tiempo se agota, y las sanciones de la UE son inminentes, pero administraciones y políticos no terminan de dar un paso al frente. Si queremos avanzar en sostenibilidad, debemos modificar con urgencia nuestro modelo de gestión de residuos y reducir notablemente la fracción que va a vertedero incrementando la reutilización y reciclaje, pero también duplicando la cota actual de VE, un 12% frente al 25% mínimo al que llegan los países más avanzados en sostenibilidad. Solo de esta forma estaremos abandonando por fin el sistema lineal y caduco de “usar y tirar” y apostando de manera decidida por la economía circular.

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