Los retos de las empresas españolas desde la perspectiva de la innovación y la internacionalización

¡Alerta, dispositivo demasiado caliente!
25 julio, 2019
Repasamos las principales novedades de IFA 2019
12 septiembre, 2019

Los retos de las empresas españolas desde la perspectiva de la innovación y la internacionalización

Por César Maurín, Jefe del Área de Sociedad Digital e Innovación de CEOE

 

El pasado 20 de julio se cumplían 50 años de la llegada del hombre a la Luna, uno de los mayores hitos en la historia del desarrollo tecnológico de la humanidad y, quizás, también uno de los más claros ejemplos de cómo la apuesta por la innovación y la tecnología ha supuesto una ventaja competitiva para un país a nivel mundial.

Son muchas las cosas que han cambiado en el mundo en estos 50 años, tanto desde el punto de vista económico como social. Nuestra forma de relacionarnos, de comunicarnos, de hacer negocios, de disfrutar del ocio, etc.; poco o nada tiene que ver con lo que se hacía en el pasado.

Sin embargo, hay un hecho que se ha mantenido constante, y es la necesidad de apostar de forma firme y decidida por la Investigación, el Desarrollo y la innovación, como herramienta estratégica y factor clave de competitividad empresarial.

En los actuales mercados globalizados ya no es posible competir vía precios, con infinidad de productos provenientes de países donde los costes de producción y laborales son muy inferiores. Por ello, la mejor manera que tienen las empresas españolas de diferenciarse es mediante la creación de productos innovadores que aporten un valor añadido extra, que respondan, de manera adecuada, a las necesidades y demandas de los consumidores.

En este aspecto también juega un papel clave la digitalización, ese proceso de cambio en el que nos encontramos inmersos todos y cada uno de nosotros, y que viene gobernado por la capacidad que tenemos, tanto ciudadanos como empresas, de obtener el máximo rendimiento a los avances que se están produciendo en el ámbito tecnológico.

Existen, hoy día, numerosos habilitadores digitales y herramientas tecnológicas que, junto a la innovación, coadyuvan a nuestras empresas a adaptarse a los nuevos mercados y a las nuevas exigencias de los consumidores, donde prima la inmediatez y la personalización de los productos o servicios.

De esta manera, la Inteligencia Artificial, el Big Data, el Blockchain, Internet de las Cosas, el Cloud Computing, etc., son instrumentos que nuestras empresas deben considerar en la toma de decisiones y en la planificación estratégica de la compañía, aunque siempre deben ser implantados de manera adecuada, en la medida que corresponda a cada caso, para optimizar los siempre limitados recursos empresariales.

Los indicadores relacionados con la I+D+i muestran un significativo estancamiento de este tipo de actividades en los últimos años en nuestro país. Los niveles de inversión en acciones aplicadas a la I+D se sitúan, actualmente, en torno al 1,2% del PIB nacional, lejos del objetivo del 2% marcado por el Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2017-2020, y más lejos aún del objetivo global europeo del 3%.

En materia de innovación, España forma parte del grupo de países que la Comisión Europea define en el European Innovation Scoreboard 2019 como innovadores moderados, por detrás de países como Italia, Malta y Chipre, y lejos del grupo de los líderes en innovación, encabezado por Suecia, Finlandia y Dinamarca.

A nivel tecnológico, aunque se ha venido experimentando un progreso constante del grado de digitalización de nuestra sociedad, aún nos encontramos en una posición intermedia en el contexto europeo, algo que no es una gran referencia si consideramos que Europa no está liderando estos procesos a nivel mundial.

Una vez entendido que tanto la I+D+i como la digitalización son imprescindibles para impulsar la internacionalización de las empresas españolas y que constituyen una de las claves del éxito de este proceso, es preciso trasladar el sentido de urgencia en la toma de decisiones.

En los últimos años, España, como otros países de nuestro entorno, ha sufrido las consecuencias de una importante crisis económica. Nuestro país ha conseguido dejar atrás los peores momentos y, poco a poco y no sin gran esfuerzo, ha logrado estabilizar la situación económica hasta alcanzar un crecimiento sostenido.

No obstante, la situación política en nuestro país no ha ayudado, en los últimos tiempos, a poner en marcha las políticas necesarias que permitan impulsar el proceso de digitalización de la sociedad española. Por este motivo, sería conveniente alcanzar un gran acuerdo en esta materia que involucrara a Gobierno, Sindicatos y Organizaciones empresariales, y que consiguiera poner de relieve la importancia de la digitalización en los ámbitos económicos y sociales.

Asimismo, España necesita, de manera urgente, poner en marcha una estrategia digital que consigne una hoja de ruta en este ámbito, ya que el último plan de esta naturaleza, la Agenda digital para España, data de 2013.

Muchas de las medidas que debería incorporar esta Estrategia bien podrían ser las recogidas en el documento elaborado por la Comisión de Sociedad Digital de CEOE denominado Plan Digital 2025, que pretende ser la hoja de ruta para la transformación digital de la sociedad española. En dicho plan, que incluye más de 280 propuestas concretas, están representados la práctica totalidad de los sectores y, por supuesto, las Pymes, que cuentan con un apartado específico.

En el ámbito de la innovación, sigue siendo especialmente relevante reforzar la seguridad jurídica asociada a los incentivos fiscales para las actividades de I+D, ya que son los instrumentos mejor valorados por los empresarios españoles en este ámbito.

Pero también es necesario poner en marcha un verdadero plan de choque para la I+D+i, que pueda compensar la caída de la inversión producida en los últimos años en esta materia y que permita a las empresas españolas desarrollar proyectos innovadores para abordar con garantías sus procesos de internacionalización.

En definitiva, una apuesta de país por la digitalización y la innovación para configurar un tejido empresarial más competitivo, que siga generando progreso y bienestar para nuestra sociedad.

Compartir: