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Autonomías y crisis

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La crisis económica derivada de la Covid-19 no entiende de límites geográficos. Cada uno de los territorios españoles se sienten concernidos en las causas, los efectos y los planes de recuperación de una catastrófica situación que ha venido para quedarse entre nosotros durante bastante tiempo. Es un problema de país y, lógicamente, dispondrá de una solución global pero, en un Estado autonómico como España, tienen especial cabida por su repercusión y efecto las alternativas de sus correspondientes gobiernos y agentes sociales territoriales. Por eso, los resultados electorales registrados en Euskadi y Galicia del 12-J disponen de un expresivo peso específico que obliga a reflexionar sobre las consecuencias que las urnas tendrán en la configuración de sus respectivas instituciones ya que de ellas saldrán los programas de reactivación industrial, financiera y social para sus empresas y ciudadanos.

La consecución de la cuarta mayoría absoluta por parte de Alberto Núñez Feijóo y la más que previsible coalición de gobierno en el País Vasco entre el PNV, otra vez vencedor al alza, y el PSE-EE proporcionan un marco de estabilidad parlamentaria que augura un clima político de moderación y una indudable confianza en la adopción de medidas comprometidas con la imprescindible recuperación económica. Con dos presidentes autonómicos al frente de reconocida trayectoria política e institucional como Feijóo y el lehendakari Iñigo Urkullu queda garantizado el compromiso en la búsqueda de esas aportaciones que mitiguen los impactos derivados de estas sacudidas que la crisis del coronavirus viene ocasionando en los sectores productivos y en el empleo.

La existencia de sendas mayorías absolutas es una garantía para la aprobación sin demoras de los imprescindibles Presupuestos, que van a guiar las actuaciones de gobierno en Galicia y Euskadi durante la nueva legislatura. Una cómoda situación parlamentaria de la que adolece la coalición de izquierdas PSOE-Unidas Podemos para asegurarse la viabilidad de las Cuentas españolas cuando más se necesita. Incluso, ahora mismo, tanto el PP gallego como la coalición PNV-PSE ya acudieron a las urnas del pasado 12-J con los Presupuestos en vigor tras lograr su aprobación sin demora alguna.

Los efectos de la crisis y las medidas paliativas contra sus efectos tan perniciosos supondrán el santo y seña de la acción de los gobiernos resultantes de estas recientes elecciones autonómicas. Esa doble intención, además de la preocupación por la mejora constante de la asistencia sanitaria, han polarizado los mensajes de los partidos mayoritarios con opción de gobierno porque saben que así conectan rápidamente con los ciudadanos, ávidos de este tipo de mensajes en los actuales tiempos de urgencia. También esa inquietud ha copado el contenido de las primeras valoraciones de urgencia de los vencedores de estos comicios. No hay tiempo para otras desviaciones como podrían ser las cuestiones identitarias en el País Vasco. El debate sobre cómo deben ser las relaciones bilaterales con el Estado quedarán para mejor ocasión porque la sociedad vasca no permitiría estas veleidades mientras se asiste, a partir del próximo otoño, a una cadena de cierres de pequeñas y medianas empresas y a una ralentización del habitual sistema productivo.

Entre otras preocupaciones, Galicia tiene pendiente dramas puntuales como Alcoa, mientras Euskadi teme por las repercusiones negativas en torno al sector de la automoción. Son escenarios que han sido abordados en el transcurso de una campaña desarrollada en extrañas condiciones y donde la preocupación por la crisis de la pandemia sigue instalada en la población tras la irrupción de demasiados brotes de infección. Por ello, desde autonomías tan significativas como Galicia y País Vasco, el resto del Estado debe saber que va a desplegarse una actuación preferente de ayuda al tejido económico, que empieza a sentir cómo se rompen algunas de sus costuras más sensibles. Es una cuestión de país en la que nadie mirará a un lado porque todos los territorios se sienten concernidos.

Juan Mari Gastaca, socio y director de RRII y Asuntos Públicos en BeConfluence.

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