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Cataluña, el riesgo de inestabilidad continúa

Cataluña

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  • ERC se siente abocado, de entrada, a mantener la apuesta independentista junto a JxCat a pesar de sus profundas diferencias estratégicas y personalistas
  • La alternativa de izquierdas en el Parlament es real, aunque siempre como última opción y bajo la presidencia de Pere Aragonès
  • La respuesta de Pedro Sánchez a las exigencias soberanistas será un termómetro para la propia estabilidad del Gobierno central
  • PP sigue errando en su discurso y estrategia sobre Cataluña, lastrado además por el efecto de la corrupción

Las elecciones del 14-F en Cataluña no han servido para superar la fase de conflicto político, inestabilidad institucional y división social al que se asiste desde que tomó cuerpo la apuesta independentista, por medio del denominado procès y su consiguiente judicialización. La repetición al alza de la mayoría soberanista en el futuro Parlament es una de las conclusiones más explícitas que arrojan, de cara a la constitución del nuevo Govern, los resultados de las urnas, marcados en plena pandemia por la fuerte abstención (46,44%), que se contrapone con la desbordante participación (79,04%) alcanzada en la anterior convocatoria de 2017.

La holgada mayoría parlamentaria (65) entre la suma de ERC (33), segunda fuerza en el domingo electoral, y JxCat (32), tercera, llega a ser absoluta con la incorporación de la fuerza radicalista CUP (9) en una Cámara legislativa de 135 escaños. Es, por tanto, una constatación de un acendrado sesgo soberanista sobre el que el actual presidente en funciones, Pere Aragonès, y cabeza de lista de los republicanos de ERC, procurará su investidura, a pesar de que el PSC (33 diputados) ha sido el ganador en votos de estas elecciones y de que su líder, el exministro de Sanidad Salvador Illa también ha anunciado que presentará su candidatura a obtener el respaldo del Parlament.

El escrutinio de los votos ha confirmado claramente que ERC tiene en sus manos orientar el rumbo político del Gobierno de la Generalitat y el perfil de su composición. Y que para ello dispone de dos opciones claramente diferenciadas, habida cuenta de que estas elecciones del 14-F han posibilitado dos mayorías: una soberanista y otra, de izquierdas. Ambas estarían encabezadas por ERC, socio además del Gobierno de coalición de Pedro Sánchez.

 

Cataluña

Fuente: Generalitat de Catalunya

FUTURO GOBIERNO

Ante la alternativa de un gobierno catalán de marcado acento independentista, ERC y Junts debería superar las hondas diferencias estratégicas y de enfrentamientos personales que han marcado sus relaciones políticas al frente de la Generalitat en la última legislatura. Mientras los republicanos abogan por una vía bilateral y de diálogo para encauzar mediante un referéndum sus principales aspiraciones del derecho a decidir y de la amnistía para los líderes independentistas condenados, los posconvergentes de Carles Puigdemont apuestan por la unilateralidad y la confrontación, asistidos por respaldos en las urnas como el registrado en el 14-F.

Conscientes en ERC, sin embargo, de esta dificultad de calado estratégico y personalista, su capacidad de maniobra inmediata saben que es muy reducida y que queda supeditada a buscar un entendimiento con JxCat, aunque, eso sí, con conseillers consensuados.

Es a partir de aquí donde se pondría a prueba la capacidad de respuesta de ERC ante las exigentes reivindicaciones de sus hipotéticos socios, que forzarían al máximo sus aspiraciones soberanistas y que, en el caso de ser aceptadas, complicarían vivamente las relaciones entre los republicanos y el Gobierno de Pedro Sánchez.

Por el contrario, si ERC atempera las peticiones radicales de JxCat podría ver comprometido seriamente su perfil soberanista, aunque en su defecto siempre podría recurrir a esgrimir una estrategia posibilista en contra de la radicalidad y en favor del diálogo y el entendimiento entre diferentes para la búsqueda de soluciones.

En ese último escenario es donde tomaría cuerpo la alternativa de un teórico gobierno mayoritario de izquierdas, formado inicialmente por ERC y En Comú Podem que tendría al PSC como cualificado socio parlamentario, de entrada, o incluso en una posterior formación del tripartito. Pero hasta llegar ahí, ERC debe superar sus actuales reticencias sobre la capacidad de respuesta de Sánchez para atender y hacer cumplir buena parte de sus reivindicaciones.

Así las cosas, las primeras conjeturas no diluirán durante un tiempo, que tampoco será corto, la abierta sensación de inestabilidad y de confrontación que se viene manteniendo en torno al procès y que alienta la incómoda sensación de bucle permanente

EL EFECTO DE LA ABSTENCIÓN

La convocatoria de las elecciones, el desarrollo de su campaña y la propia celebración de la jornada de votación han estado condicionadas por la pandemia. Se ha producido una situación similar a la vivida anteriormente con las elecciones autonómicas celebradas en Galicia y el País Vasco. En cada uno de los tres comicios, la abstención ha sido uno de los factores coincidentes y su razón de ser se ha atribuido de manera poderosa lógicamente al efecto del virus de la Covid-19, que ha retraído o imposibilitado a miles de personas de acudir a ejercer su derecho al voto.

Elecciones de Galicia 2016. Fuente: El País

Elecciones de Galicia 2020. Fuente: El País

Elecciones de País Vasco 2016. Fuente: El País

Elecciones de País Vasco 2020. Fuente: El País

En el caso de Cataluña la abstención registrada ha sido de especial relevancia, pero por su comparativa con el abultado índice de participación alcanzado en la convocatoria de 2017, que marcó un récord. Empero, la afectación ha alcanzado una dimensión mucho más generalizada de lo que en un principio pudo aventurarse. Habida cuenta de que la abstención siempre es imputable como un factor perjudicial a los partidos constitucionalistas por la fidelidad de los soberanistas, en este 14-F los afectados no han entendido de posiciones ideológicas ya que unos y otros se han visto perjudicados por la menor participación. Las pérdidas de voto de las formaciones independentistas así lo atestiguan en esta ocasión.

Fuente: Generalitat de Catalunya

LA RESPUESTA DEL GOBIERNO DE ESPAÑA

Cataluña va a seguir condicionando en buena parte la acción política en España, bien por acción o por omisión. Así lo entendió Pedro Sánchez con el nombramiento unilateral y sin primarias del candidato del PSC a las elecciones del 14-F. La elección de Salvador Illa, como recambio de la opción desgastada y perdedora de Miquel Iceta, ha sido un acierto pleno en la estrategia del presidente del Gobierno central y de su jefe de Gabinete, Iván Redondo.

Illa no solo ha ganado ha devuelto al socialismo catalán a la senda del triunfo en unas elecciones después de tantos sinsabores y pérdida de influencia real, sino que ha consolidado una alternativa sólida al independentismo, reforzando el perfil del constitucionalismo en Cataluña tras el fiasco de Ciudadanos y, al mismo tiempo, de su apuesta por el diálogo y no la confrontación.

A partir de ahora, Sánchez ve reforzada su estrategia ante el denominado conflicto político catalán. El presidente dispone de un candidato y de un partido refrendado en las urnas como claro contrapoder al soberanismo, pero también abierto a la negociación sin maximalismo con los diferentes. Sobre esta hoja de ruta responderá el presidente español a las demandas que le formulará el futuro gobierno independentista de la Generalitat.

No podría ni debería descartarse que, una vez pasado el rubicón de las elecciones, pudieran empezarse a conocer la adopción de algunas medidas judiciales que beneficiarían la situación procesal de los condenados por el procès y alentarían una vía de entendimiento entre los dos gobiernos.

No se hizo antes del 14-F por el temor a un comprensible castigo en las urnas, pero ahora, con los resultados en la mano, este nuevo escenario tampoco supondría un especial desgaste para el presidente español. Los sonoros fracasos electorales de PP y Ciudadanos diluirían sinceramente el efecto de sus comprensibles críticas ante las previsibles medidas de gracia que se van a producir sin duda en favor de los líderes independentistas encarcelados.

LA DERECHA TIENE UN PROBLEMA

La desunión en la derecha española ha encontrado en las elecciones del 14-F otro ejemplo descorazonador para sus intereses. El descalabro de Ciudadanos (de 36 a 6 diputados) no por anunciado ha sido menos espectacular y, a su vez, la pérdida de un escaño del PP (de 4 a 3) confirmando su fallido discurso sobre Cataluña dibujan para ambas formaciones un oscurecido panorama político a corto y medio plazo.

Aquella descabellada idea de Inés Arrimadas de renunciar en 2017 a defender en una investidura su primoroso triunfo electoral ya presagió el camino del derrumbamiento ahora certificado para este partido en la tierra donde nació. Sin rumbo desde el desacierto táctico de Albert Rivera al forzar las elecciones que catapultaron el actual Gobierno de coalición, Ciudadanos va camino de la inanición.

El PP tampoco ha conseguido desembarazarse de sus fantasmas en Cataluña, como también le ocurre en el País Vasco. A pesar de que ha dispuesto de un buen candidato como es Alejandro Fernández, la sombra de la corrupción tras el estallido de las confesiones culpatorias de Luis Bárcenas y una desacertada desafección de Pablo Casado respecto de la actuación del Gobierno de Mariano Rajoy en los incidentes del nefasto 1-O han impedido que los populares rentabilizaran siquiera una parte de la pronosticada caída electoral de Ciudadanos.

Por si fuera poco, esta nueva pérdida de respaldo electoral del PP se ha visto agravada por la irrupción desbordante de VOX (11 escaños). Este sorpasso, que aglutina en sí mismo una revancha política y una personal entre los líderes de los dos partidos, debería propiciar una reacción recuperativa desde la dirección de los populares, pero es muy posible que ésta no se produzca debido a la incapacidad de sus principales ideólogos para detectar las razones de este declive.

CONCLUSIONES

  • El PSC vuelve a ganar unas elecciones en Cataluña y apuntala a su nuevo líder, Salvador Illa
  • El soberanismo aumenta su mayoría absoluta (de 70 a 74 en un Parlament de 135 escaños)
  • ERC, primera fuerza independentista, tiene la opción de gobernar con apoyos soberanistas, primera opción, y con una mayoría de izquierdas
  • Pere Aragonès será el próximo presidente de la Generalitat
  • La abstención ha perjudicado a todos los partidos sin especial incidencia en el resultado de cada uno de ellos
  • Cataluña seguirá condicionando la política española
  • Pedro Sánchez ve reforzada su estrategia en Cataluña: elige un candidato ganador, apuntala el constitucionalismo y reitera la apuesta por el diálogo con los independentistas
  • Se abre la puerta a los beneficios penitenciarios y judiciales para los condenados por el Procès
  • Descalabro de Ciudadanos que aprovecha Vox y no el PP
  • Los resultados de Cataluña complican una posible unidad de acción de la derecha en el congreso
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