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13 septiembre, 2021

Descarbonizar es mucho más que electrificar

ecocombustibles

Por Andreu Puñet, director general de AOP, Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos. 

En el debate sobre la transición energética se ha introducido el concepto erróneo de que descarbonizar nuestra economía viene únicamente de la mano de la electrificación a través de energías renovables. Poco se habla de la contribución que otras industrias, como puede ser el refino, pueden aportar a esta transición gracias a su conocimiento y experiencia en desarrollo tecnológico.

La industria petrolera ha hecho posible que las necesidades de suministro energético y de movilidad de la población hayan estado cubiertas durante décadas de forma barata y accesible. El petróleo era la materia prima más coste-eficiente para cubrir estas necesidades y lo sigue siendo. Pero las demandas de la sociedad y del planeta han cambiado y nuestro deber es adaptarnos a ellas. Nuestra filosofía es seguir siendo garantes del suministro de energía para la movilidad, competitivos como industria y punteros en investigación e innovación para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones. Tenemos la capacidad y la voluntad para conseguirlo y, de hecho, estamos desplegando nuestro potencial para transformarnos en una industria de emisiones netas cero.

Durante 2019 en la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), que representa a los principales operadores del sector, hicimos pública nuestra propuesta concreta para la transición energética: la “Estrategia para la Evolución hacia los Ecocombustibles”. Las claves de esta estrategia son la industrialización sostenible, la innovación, la creación de empleo y el impulso a la economía circular y el desarrollo de las zonas rurales.

Desde el punto de vista tecnológico, la Estrategia recoge tres rutas: la producción de hidrógeno renovable, la captura y almacenamiento del CO2 y la introducción de las materias primas bajas en carbono para la producción de ecocombustibles; y una apuesta transversal por incrementar la eficiencia energética en todos los ámbitos de la misma. En la práctica, se trata de sustituir progresivamente el petróleo que ahora se usa en las refinerías por otras materias primas (principalmente residuos, hidrógeno renovable y carbono capturado) para ofrecer productos de calidad a través de nuestra red de distribución, ya no solo para una movilidad sin emisiones, sino también como materia prima para la industria petroquímica.

El desarrollo de procesos competitivos de producción de hidrógeno renovable es un aspecto fundamental de nuestro camino hacia la neutralidad de emisiones. Somos la principal industria productora y consumidora de H2, que hasta ahora generamos partir de fuentes fósiles. Nuestra propuesta tecnológica para evitar las emisiones en su producción avanza por dos caminos paralelos: conseguir hidrógeno a partir de agua y electricidad 100% renovable, de la utilización de biogás o de biomasa y, como tecnología emergente, a través de la fotoelectrocatálisis (todo ello, conocido como hidrógeno verde), por un lado, y, por otro, capturar el CO2 que se genera en la producción de hidrógeno a partir de gas natural. Este segundo camino, el hidrógeno denominado de bajas emisiones o azul, permiten dar pasos hacia la economía del hidrógeno, manteniendo la competitividad mientras se desarrolla el denominado verde.

El siguiente paso es la combinación del hidrógeno y el CO2 capturado para el desarrollo de los denominados combustibles sintéticos, uno de los tipos de ecocombustibles. Pero estos nuevos combustibles bajos en carbono se pueden fabricar también con otras materias primas como los residuos de todo tipo (agrícolas, forestales, urbanos y plásticos) y algunos ya están presentes en los carburantes que repostamos en las gasolineras, mediante la progresiva incorporación de estos ecocombustibles a la mezcla. Aunque ahora se trata mayoritariamente de biocombustibles de primera generación (procedentes de cultivos agrícolas), el peso de los de segunda generación (a partir de aceite usado, algas o residuos) es cada vez mayor y seguirá creciendo de aquí a 2050.

En términos de movilidad ligera, nuestra idea es que el usuario pueda seguir usando su vehículo de siempre, aprovechando las infraestructuras existentes, solo que reemplazando el combustible que lo alimenta, con lo que estará contribuyendo de forma inmediata con una reducción importante de las emisiones de CO2. En otros tipos de transporte, como es el marítimo, la aviación, el pesado o la maquinaria agrícola no hay en estos momentos otra alternativa, además de los ecocombustibles, que sea capaz de reducir sus emisiones asociadas.

Las ventajas de los ecocombustibles y la necesidad de los mismos nos ha llevado a unirnos con las principales asociaciones que representan al sector del transporte por tierra, mar y aire, a los agricultores, a la pesca y a los productores y a los distribuidores de carburantes y de biocarburantes en la “Plataforma para la Promoción de los Ecocombustibles”.

Esta iniciativa defiende el impulso de los combustibles líquidos renovables, bajos y neutros en carbono, como una vía para la reducción de emisiones que, aunque no se basa en la electrificación, es capaz de conseguir de forma inmediata la reducción de CO2 y en el futuro llegar a la neutralidad climática.

La contribución a la transición energética del refino puede impulsar la seguridad e independencia energética del país y proporcionar grandes oportunidades de creación de empleo y riqueza industrial, al utilizar materias primas disponibles en nuestro entorno como biomasa sostenible, residuos biológicos o CO2 capturado. Así, se pone de manifiesto la importancia y la dimensión de estos combustibles líquidos bajos en carbono para la descarbonización de la economía y para una transición sostenible, eficiente y justa.

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