convocatoria
Claves para que una convocatoria de prensa sea un éxito
27 octubre, 2021
sostenibilidad
¿Sirven para algo los informes de sostenibilidad?
5 noviembre, 2021

El valor de la Defensa

defensa

defensa

La progresiva recuperación de los ansiados encuentros presenciales ha permitido recuperar el escaparate económico y tecnológico de la industria de Defensa que representa el certamen expositor de Feindef, en el Ifema de Madrid. Lo hace en un momento especialmente determinante, no solo en el ámbito español sino en el propio escenario internacional. Una oportunidad a modo de destello que permite actualizar la indudable aportación económica y geoestratégica que aportan los sectores de defensa, seguridad, aeronáutica y espacial, aunque todos y cada uno de ellos no siempre dispongan de los focos de luz suficientes para reflejar su auténtico alcance y trascendencia.

Han tenido que devenir en los últimos tiempos escenarios nada deseables -ningún ejemplo más paradigmático que la respuesta ante la Covid-19– para que la Defensa recobre buena parte de un reconocimiento que se le ha ido negando, o al menos regateando, de manera objetivamente injusta. Un manifiesto desafecto social, al que ha contribuido secularmente y de manera doliente una política de comunicación reñida con el acierto, así como unas posiciones políticas descalificantes, en muchas ocasiones asentadas sobre criterios populistas, han caricaturizado un sector hasta orillarlo. Ha llegado el momento de emerger con la fuerza de los datos para alcanzar una justa resituación.

Mientras la pandemia fue crujiendo la capacidad de respuesta de las estructuras sanitarias y asistenciales, en medio de una conmoción generalizada por su incidencia universal, la Defensa apareció como un recurso de emergencia. Quedan aún en la retina los vuelos de los Airbus transportando ingentes toneladas de equipamiento sanitario, las prestaciones humanitarias de las dotaciones militares o las aportaciones tecnológicas tan inmediatas como las aportadas por la firma Escribano.

Fue una manera sobrevenida para que este sector transmitiera una parte de su esencia. Pero resultó una excusa perfecta, en medio del dolor, para que muchos ojos se fijaran en las aportaciones industriales, tecnológicas y económicas que encierran tantos proyectos de seguridad, aeronáuticos, de defensa y espaciales. Y fue también la oportunidad perfecta para que quienes quisieran conocer, supieran de la realidad socioeconómica de este sector en España. Frente a esa imagen estereotipa de asociar la industria de Defensa sencillamente con el ámbito belicista, la realidad muestra una radiografía de apuesta por el avance tecnológico, la innovación permanente, su digitalización, la exportación y una aportación del 1,5 al PIB nacional, donde cerca de 200.000 personas disponen de un puesto de trabajo con unas retribuciones salariales que superan en un 82% la media estatal.

Es por ello que se debe instar a que este sector proyecte sin miedos atávicos su auténtico cuadro de situación y sus ambiciones. Su decidida carrera por la modernización, como se pone de manifiesto en la fotografía que representa Feindef, debe encontrar la mano del Gobierno como auténtica política de Estado. Se están dando pasos muy significativos en este ámbito, con gestos nítidos de una colaboración público-privado que sirven para respaldar proyectos de gran envergadura. Pero quedan varios exámenes pendientes para aprobar una asignatura de hondo calado. Quizá se haya encontrado el momento de compartir la senda de esta apuesta por la tecnología y la industria militar, que siempre debería ser abonada por un progresivo acercamiento a la mayoritaria comprensión ciudadana.

Juan Mari Gastaca, socio y director de RRII y Asuntos Públicos en BeConfluence

Compartir: