ESG
La UE quiere poner fin al Greenwashing
25 marzo, 2021
copywriting
Copywriting o el arte de escribir
31 marzo, 2021

Euskaltel, mercado y no patria

Euskaltel

El mercado de las telecomunicaciones sacude el escenario económico de la Semana Santa. La inesperada apuesta de MásMóvil por el 100% de Euskaltel, cuando habían corrido ríos de tinta de su posible interés por Vodafone, ha convulsionado el ámbito mercantil en España y en particular el debate político en el País Vasco. Este auténtico golpe de mano debe ser interpretado en clave de futuro porque advierte de un siguiente escenario en la correlación de fuerzas dentro de un sector tan dinámico como estratégico y, en paralelo, abre una abierta polémica sobre la capacidad de resistencia del arraigo de Euskaltel con la tierra donde nació y que le ha venido considerando hasta ahora como un auténtico símbolo de país.

Aunque las acciones de la operadora vasca habían venido experimentando una significativa subida en los últimos días, el zarpazo de sus nuevos compradores ha desbaratado todas las previsiones. Con esta OPA amistosa por la totalidad de Euskaltel vuelve a agitarse un sector llamado a jugar un papel determinante por inmediatez y alcance en la economía española, aunque en esta ocasión el cambio de propiedad arrastrará inevitablemente un debate más partidista que ideológico de hondo calado.

Cuando en 1996, en la sede del PP en Génova, Aznar concedió a Xabier Arzalluz la recompensa de la red de telecomunicaciones vasca Euskaltel por el apoyo parlamentario recibido del PNV, en el País Vasco se entendió el premio como un símbolo inequívoco de identidad y de capacidad de influencia de su propio autogobierno, como bien lamentó Jordi Pujol al conocer el desenlace de estas negociaciones. En ese contexto hay que entender la comunión de intereses existente durante años entre una marca y una clientela, especialmente alentada por el símbolo marketiniano que supuso la identificación con el equipo de ciclismo profesional Euskaltel. Pero no hay alegría que cien años dure.

Aquella apuesta por la obtención de un marchamo patriótico empezó a ser pasto de las llamas de los rigores de un competitivo mercado que no entiende de sentimientos. Precisamente la salida a Bolsa de Euskaltel y el oneroso reparto de 48,6 millones de bonus entre directivos de la compañía vasca quebró para siempre la identificación popular con la operadora y, a su vez, desató una agria polémica por el desproporcionado premio a unos gestores que habían entregado una apuesta de país al mejor postor en su único y personal beneficio.

Desde entonces, la sucesión de acontecimientos ha acelerado la sensación de que el mercado ha venido para imponer sus normas sin espacio para el romanticismo patriótico. La irrupción de Zegona y el nombramiento de José Miguel García como CEO de Euskaltel hizo fácil el pronóstico de que en un breve plazo de tiempo se asomaría un nuevo dueño. Así ha sido sin que Kutxabank, advertida por Europa de las dependencias industriales, quisiera mover un dedo para condicionar el cauce de los acontecimientos, como ha ocurrido también con la irrupción de MásMovil.

Es el mercado y no la patria viene a condensar el alcance de esta estratégica adquisición que supondrá el desembolso de hasta 2.000 millones. Una operación paradójicamente ideada en el seno de una compañía de origen guipuzcoano, donde el talento y la visión de futuro de José Eulalio Poza ha sido la argamasa de su expansión. Una procedencia que servirá para apuntalar el mantenimiento en suelo vasco de la sede de Euskaltel tras la viabilidad de esta absorción, al menos durante los cinco años que se recoge en el compromiso adquirido por los compradores. Pero no por ello acallará la confrontación política entre el Gobierno vasco, y de manera más acusada el PNV, y la oposición representada por EH Bildu y Elkarrekin Podemos, que dispensará momentos de abierta disputa, con razones y espacio para seguir debatiendo sobre la avaricia insaciable y la realidad incontestable del mercado y la aspiración emocional del simbolismo patrio.

Juan Mari Gastaca, socio y director de RRII y Asuntos Públicos en BeConfluence.

Compartir: