Influyendo en política desde la comunicación

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Influyendo en política desde la comunicación

lobbyingDice Santos Ortega que el siglo XXI será el siglo del lobbying. Lo será así, escrito tal cual: lobbying. Parece ser que ya no buscaremos los más retorcidos eufemismos porque ya, por fin, podremos hacer lobbying sin miedo al qué dirán. Entre otras cosas, es un alivio. En una sociedad cada vez más compleja, judicializada y legislada, que se establezcan puentes de diálogo y comprensión entre legislados (empresas, sectores, ciudadanos,…) y legisladores es tranquilizador y útil, desde el punto de vista democrático.
De todo esto habla el último número de la versión española de la revista Politics: Campaigns & Elections.
Sí, hay mucho por hacer en España pero creo que el paso imprescindible está dado: hay conciencia.
Si queremos que ese puente funcione habremos de crear los pilares que hagan que la comunicación entre uno y otro lado fluya. Es ahí donde nos situamos los profesionales del lobbying, en esa construcción que nace del estudio, la investigación, la proyección, la traducción de mensajes complejos a lenguaje político,…, y, en definitiva, el compromiso y responsabilidad con la construcción política. Porque se trata de eso. De asumir que en esta actividad hay, sobre todo, compromiso y responsabilidad. Es un tópico que no me canso de repetir: El político es profesional de la política; los contenidos, las alternativas, el alcance o los efectos secundarios de las políticas las tienen que detectar y explicar los expertos, los sectores, las áreas sobre las que se hacen esas políticas. Eso me lleva también a prácticas como las del o-Goverment, una apuesta ambiciosa e ilusionante de la que hablaremos más adelante.

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