Índice DESI 2020: España necesita mejorar en capital humano y PYMES
22 julio, 2020

Innovación, la gran apuesta europea

innovación

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Constituiría una necesaria lección pedagógica que desde las instituciones más comprometidas con la reconstrucción económica de España se difundiera sin desmayo la idea nuclear de que Europa nos ha concedido la mitad de 140.000 millones de euros a cambio de emprender una apuesta productiva que no admite demoras. Este cañonazo financiero, tan imprescindible como atrayente, va a requerir de una catarata de proyectos industriales susceptibles en su ambición razonada de recibir las ayudas comprometidas en un acuerdo de tanto calado histórico para el ámbito comunitario.

Nunca como en el arduo contexto en el que nos movemos actualmente cobra más sentido y realidad la afirmación de que deberíamos hacer virtud de la necesidad. Las urgencias de una primera crisis económica que nos atormenta por su onda expansiva y el amenazante preámbulo de nuevos brotes de contagio de la Covid-19 que alargan la honda preocupación exigen una respuesta, en absoluto vacilante ni tardía. Las autoridades de la UE van a ser exigente comprobando el destino de la ingente cantidad de millones que ha comprometido en un gesto sin parangón y que a gran parte de nuestros ciudadanos les reconcilia con el sentimiento de acción compartida europea que parecía olvidado, posiblemente por un creciente desafecto.

No solamente conocemos el alcance de las ayudas disponibles; también sabemos cuáles son las prioridades económicas que se pretenden abordar en este proceso de rehabilitación. Y es aquí donde la apuesta decidida por la innovación, en ese contexto favorable a las energías limpias y a la digitalización, adquiere toda su dimensión referencial como pauta indiscutible a seguir. Puede afirmarse con rotundidad por acertada que la innovación representará un reto para el futuro de Europa. Del acierto en su concepción, desarrollo y alcance dependerá gran parte del devenir económico y, por tanto, social.

La innovación va a ser el cordón umbilical de los innumerables proyectos que desde las grandes empresas, pymes y administraciones central y autonómicas empezarán a gotear en los próximos meses con el amparo financiero del colchón europeo ya aprobado. Si hasta ahora la innovación se había convertido, y con razón, en acertado seudónimo de revolución, a partir de ahora es cuando la podemos asociar a faro de salvación para guiar nuestra recuperación económica.

Pero sería conveniente que fuéramos realistas en el análisis sobre el valor que hemos dado en España a la innovación desde un aspecto práctico y no únicamente desde las declaraciones buenistas. Bastaría el dato de que hemos sido incapaces de consumir todas las ayudas que cada año Europa concede a los proyectos de innovación para que desnudara  y se afease nuestro alejamiento de esta sensibilidad y de esta apuesta tan determinante. No estamos haciendo bien los deberes en el exigente marco de la innovación, aunque el progreso de mejoría gradual ha sido evidente. Nos queda, por tanto, muchísimo recorrido por hacer en los niveles más diversos de los sectores productivos. Reaccionemos.

No es descartable que la innovación se haya visto reducida desgraciadamente durante demasiado tiempo a un vocablo de sugerente aceptación en nuestros pronunciamientos empresariales, pero muy lejos de un contenido práctico, exigente y concreto. Sin embargo, en esta ocasión no habrá segundas oportunidades para quienes no entiendan cuál es la exigencia que lleva aparejada el plan de ayudas de la UE. No habrá dinero para quienes no incluyan esta apuesta nítida por la aportación de valor que es la esencia y razón de ser del concepto innovación. Las posibilidades son inagotables. Es el momento de demostrarlo porque el esfuerzo, que sin duda debe acometerse, tiene asegurada la recompensa. La innovación puede (debe) situar a España en el eje económico que vertebre la hoja de ruta de la recuperación posterior a la actual pandemia. No hay tiempo que perder ni excusa que objetar.

Juan Mari Gastaca, socio y director de RRII y Asuntos Públicos en BeConfluence.

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