Loqueno en comunicación

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Loqueno en comunicación

Por higiene mental suelo centrarme en loquesí.  No tiene mayor mérito pero ayuda a relativizar bastante. En el capítulo de loqueno uno se pierde y el día a día no ayuda. Solo, a veces, en twitter extiendo mis prédicas en el desierto a través de un hashtag dedicado a  lo #obvio_obviado en comunicación (si alguien quiere sumar ideas, ¡bienvenido!).  Si tuviera que centrarme en loqueno en comunicación, mi top 5 sería:

  1. Ruedas de prensa sin preguntas. Tristemente un clásico entre nuestra clase política que avanza al contagio empresarial.
  2. La comunicación sin personas. En la relación entre las organizaciones y los medios de comunicación, en última instancia, de lo que hablamos es de la conversación entre una persona (representante de una organización) con otra persona (representante de un medio de comunicación). Por encima de las estructuras, las personas tienen filias, fobias, buenos y malos días, feelings positivos y negativos,…, intereses y necesidades. En el intercambio de correos electrónicos entre empresa@empresa.com y medio@medio.com , con asuntos del tipo NP (nota de prensa) o RP (rueda de prensa), qué queréis que os diga, noto cierta frialdad. No lo olvidemos, en un extremo y en otro, hay dos personas que en el mejor de los casos se necesitan y, en el peor, no, pero, quién sabe, quizá lo hagan.
  3. El portavoz en 7 pasos. Harta, cansada y aburrida del corta-pega en la oratoria. ¡¡Quiero leer una entrevista de verdad!! Claro que hay que entrenar y preparar a los portavoces, pero, por favor, que los asesores no matemos a la persona, ni a la compañía o al partido político. ¿Es posible? Al margen de todo, ¿podríamos respetar un poco más nuestra profesión? Espero que esta pésima campaña electoral a la que estamos asistiendo, desde el punto de vista estrictamente técnico, incapaz de movilizar nada excepto la indiferencia o el cabreo, sirva para entablar un mea culpa sincero. Quiero seguir diciendo en alto a qué me dedico.
  4. Las repercusiones a cambio de publicidad. Las publicaciones, especialmente, han visto recortados sus ingresos de forma radical. Comprendo que la situación que viven muchas redacciones es complicada pero, ¿podríamos negociar por separado el interés periodístico del publicitario? Si mi gestión acaba siendo pagar (a través de publicidad o colaboraciones más o menos encubiertas) por obtener repercusiones de mis clientes, ¿para qué las horas dedicadas a encontrar el interés periodístico de mi cliente? Si aceptamos el chantaje, nos cautivizamos. Un poco de pudor.
  5. Departamentos estancos. Ser el mejor en la gestión con la prensa hoy ya no es un core-business para una agencia o para un profesional de comunicación. Más bien, es un suicidio empresarial. No es que hayamos de  saber de todo, es que trabajemos colaborativamente en equipos multidisciplinares, diagnosticando la situación de la visibilidad y reputación de nuestros clientes y proponiendo nuevos enfoques y vías. El estado natural de cualquier profesional es “en transición”, porque estamos sumidos en un cambio continuo y constante, reinventándonos o muriendo.

A eso sumaría las peticiones absurdas de clipping al peso, eludir la influencia en el clima de opinión de internet o el “yo me arreglo” de muchos portavoces que no entienden el papel y la función de sus asesores de comunicación. Por mencionar solo algunas.
… 🙁 Bueno, el próximo día, hablamos en positivo.

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