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Hablamos con…Antonio Lorenzo, redactor de Empresas y Tecnología en El Economista

Premio Accenture de Periodismo, Premio Periodismo Vodafone, Premio Periodista del año 2015 de la revista ADSL Zone… Pocos son los que dudan de que Antonio Lorenzo es una de las figuras más importantes del panorama periodístico de nuestro país.

Este “maratoniano empedernido” como él mismo se define y que incluso ha dado el paso de desarrollar su propia app para corredores, 1000 Marathon Tips, lleva años en la carrera de la información económica y tecnológica.

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, Antonio inició esta particular maratón en La Gaceta de los Negocios. Tras años desarrollando su profesión entre empresas y tecnología, hoy Antonio Lorenzo firma sus informaciones ( y también alguna que otra codiciada exclusiva) desde el diario El Economista.

Antonio, ¿quién va a ganar esta maratón por liderar el panorama informativo? ¿La inmediatez o el rigor?

En el trabajo informativo -y en cualquier otro- resulta fácil realizar cualquier cosa a toda velocidad, sin reparar en la veracidad y la calidad. Hacerlo rápido y mal, está al alcance de casi cualquiera. Creo que el rigor nunca debe someterse a la inmediatez. Las prisas suelen estar regañadas con la virtud.

¿Cómo le contarías a un extraterrestre qué es un periodista? ¿Tiene algo que ver con lo que era hace 40 años?

La esencia del periodismo de hoy debería ser la misma de siempre, pero no es así. Hace 40 o 90 años abundaba el reporterismo. El periodista acudía donde se encontraba la noticia y contaba lo que pasaba de la mejor forma posible, con los medios a su alcance. La riqueza de esa parte del periodismo está en extinción. Días atrás, cuando sucedieron los atentados terroristas en París, me retorcía de coraje al ver cómo las principales cadenas de televisión españolas mantenían su programación de espaldas al drama en los momentos más críticos. Si acaso los tertulianos arrebataron el trabajo a los reporteros. Eso no llega ni a sucedáneo de periodismo.

¿Internet es un aliado o por el contrario un posible enemigo?

Hace poco escuché a una persona que suele aportar cosas interesantes que Internet es el fruto de un pacto del diablo: “Tienes todo el conocimiento del mundo al instante, pero no podrás concentrarte en nada”. Y esto es el gran riesgo de la Red. Las prestaciones actuales de la Red serían un sueño hace dos décadas y ahora que convivimos con la bestia debemos tener presente sus múltiples caras.

¿Saben en España las empresas, políticos, instituciones… comunicar de forma efectiva lo que hacen y representan? ¿Qué echa en falta de sus discursos?

Salvo excepciones, creo que el discurso de los principales líderes empresariales, políticos, sociales y hasta deportivos no destaca por su brillantez. Seguro que muchos de estas personalidades cuentan con asesores y expertos a su lado, pero la comunicación no forma parte de sus grandes prioridades. Cuando descubran que la comunicación es un arma prodigiosa quizá cambien la mentalidad. Lo malo es que corren el riesgo de que lo hagan demasiado tarde.

La gran noticia que le gustaría dar sería…. O ¿ya lo ha hecho? ¿Cuál fue?

La gran noticia siempre es la siguiente. Imaginemos que la exclusiva ayer estuvo muy bien, pero hoy hay que buscar otra. Y así siempre. La longevidad de un scoop se mide en segundos, perdura el tiempo que alguien tarda en enviar un tuit con una exclusiva que desde ese momento deja de serlo. Pero sí, ya que me lo pregunta, me encantaría anunciar el descubrimiento del remedio definitivo contra el cáncer.

Las redes sociales ¿son una vía más para comunicar o un patio de vecinos?

Las redes sociales reflejan el gusto universal de la condición humana por comunicarse. Pero además, permiten hacerlo sin esfuerzo físico y económico. No hace falta gritar en una plaza, subirse a un púlpito o un escenario para que tu mensaje de la vuelta al mundo y cambie la humanidad. Todo depende de la fuerza de ese mensaje. Por lo tanto, como dices, las redes sociales pueden ser un patio de vecinos, aunque yo creo que se ajustaría más a una jaula de grillos.

Estás presente en ellas ¿cómo profesional, de forma personal o ambas cosas?

Sí, estoy presente en las redes sociales. No puede ser de otra forma dedicándome al periodismo y la comunicación. Tengo mis redes favoritas y mis proscritas. Me gusta Twitter, pese al grave riesgo de la simplificación de los discursos y argumentos que promueve. Este año me he prometido hacerme tres preguntas justo antes de compartir cualquier aportación en las redes sociales: ¿aporto algo de valor? ¿es vanidad? ¿me avergonzaría de ello dentro de 10 años?

Ha habido medios de comunicación que no han entendido que sus profesionales estuvieran en redes sociales e, incluso, algunos se lo han prohibido. ¿Entiendes este tipo de medidas?

Creo que esas empresas de comunicación que limitan el uso de Twitter a sus empleados cometen un error de principiante, impropio de su sector de actividad. Los medios y las compañías más valiosas son los que atesoran los profesionales con las mejores marcas personales en sus respectivos ámbitos de actividad. Eso no se consigue con las redes sociales, sino con el trabajo bien hecho durante muchos años. Ahora bien, el poderoso altavoz de Twitter facilita una enormidad esas tareas de difusión. Negarse es como pedalear con una sola pierna.

¿Lees en papel?

Cada vez menos. Hasta hace poco me resistía a los ebooks, pero mis convicciones no han debido ser lo suficientemente fuertes ya que he sucumbido al Kindle Paperwhite. Creo que este dispositivo acabará matando a la mayoría de mis libros de cabecera.

Ya sabemos que el deporte pero… ¿hay algo más que te haga desconectar cuando no estás trabajando?

Vivimos presos de nuestras conexiones, atados a nuestras redes y esclavos de nuestras pantallas casi de forma enfermiza. Es una adicción global que deberíamos atajar con severidad. Lo más higiénico sería tomarse el asunto en serio y buscar espacios de desconexión. Igual que hay recintos para fumadores, llegará un día en el que buscaremos los entornos previos a la era digital. Cuando eso suceda, creo que mi refugio será el de algún eremita.

Un lugar en el mundo en el que no necesitarías Internet

Hay muchos y muy cercanos. No necesito Internet en el Parque del Retiro. Allí voy a correr y también a disfrutar, entre otras cosas, de una hora de saludable desconexión. Solo en ese momento del día es cuando me alejo del móvil.

antonio lorenzo¿Qué apps tienes instaladas en tu smartphone?

Si algo distingue a un teléfono inteligente de otro que no sea tanto es la cantidad y calidad de las apps. Dicho lo dicho, mi dispositivo creo que es más listillo que la media. Confieso que por motivos profesionales y por pura curiosidad debo tener más de 500 apps instaladas entre Android e iOS, aunque muchas de ellas tienen que ser perfectos zombies.

El periódico, Twitter, la televisión… ¿Quién te cuenta lo que pasa en el mundo?

Para descubrir al instante lo que se cuece en el mundo cada segundo basta con echar un vistazo al listado de Trend Topics. Ahora bien, para informarse, con mayúsculas, entonces conviene elegir un puñado de medios de confianza. Online, prensa, televisión, radio, blogueros… Hace falta poner orden en la información, valorarla, contextualizarla, analizarla. No sólo hay que explicar lo que pasa sino destacar porqué pasa.

Si tuvieras 18 años de nuevo… ¿volverías a estudiar Periodismo?

Sin duda. La cafetería de Ciencias de la Información era la más concurrida y animada de toda la Universidad Complutense. Volvería a formarme a la vera de aquellos parroquianos, que luego fueron compañeros, maestros y amigos.

Sacamos la bola de predecir el futuro y… ¿cómo crees que van a evolucionar los medios de comunicación en los próximos años? ¿Cuál será la principal tendencia en 2016?

Sospecho que los medios de comunicación del futuro no cambiarán en el fondo pero sí en la forma. Se seguirán demandando contenidos de calidad, informaciones bien elaboradas, análisis con valor, opiniones con sustancia, temas propios, enfoques con personalidad… Todo eso no cambiará. Donde habrá una catarsis será en la forma de distribuir los mensajes. Las pantallas estarán en el aire. Muchas serán flexibles y, por ejemplo, bastará con tocarse un pendiente de la oreja para escuchar en voz baja la radio, el buzón de voz, tu música favorita, podcasts personalizados, audiochats. En lugar de con una tableta, nos iremos a dormir con una gafitas en cuyas lentes podremos leer libros o la prensa, ver películas, series o vídeochats. ¿Por qué no? No digo que sea mejor o peor, solo diferente.

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