Hoguera y clásicos

No solo hay que Ser sino Parecer
24 enero, 2011
La internacionalización y sus pautas de comunicación
7 febrero, 2011

Hoguera y clásicos

El relato es al hecho lo que la bráctea a la flor de la buganvilla. En contra de las apariencias, eso que llamamos flor, y que tanto destaca por su colorido, son en realidad brácteas que rodean co, envuelven, protegen, embellecen a la verdadera flor de la buganvilla, blanca y diminuta. Hace unos días Antonio Núñez era invitado por ACOP para dar una charla sobre storytelling y estrategia. La tarde giró en torno a la construcción del “relato”, eso que tanto se repite, especialmente entre nuestros políticos, y tan poco se practica. Empresas, instituciones, partidos políticos, líderes,…, buscan la fórmula mágica para captar la atención del otro (y que se quede). En una sociedad saturada de información, solo resta marcar la diferencia y seducir. Los profesionales de esto del relato suelen hablar del regreso a la hoguera…, a aquel lugar en torno al cual las personas construían identidades y compartían conocimiento. Esa tradición oral es la referencia aquí. Es verdad que España va caminando más lentamente en esta cuestión -nos faltan brácteas- pero el reto es enorme y no afecta solo al ámbito de la comunicación. La pedagogía también se ve arrastrada por esta corriente que envuelve los hechos, los principios y las cifras en torno a una narración que lo haga todo más comprensible, memorable y confiable. Uno de los ejemplos a los que recurrió Antonio Núñez fue la empresa de helados Ben & Jerry’s
¿Qué necesita la historia? Ser verdad, y necesita acción, emociones, conflicto y sensaciones. ¿A qué huele esa historia?,  ¿es rugosa?, preguntaba Núñez.
El relato rodea, envuelve, protege, embellece el hecho y a veces se corre el riesgo de que se convierta en el hecho en sí, como la bráctea en la flor. Algo así es lo que ha pasado con la comunicación política y de eso habla Antonio Gutiérrez-Rubí en su nuevo ensayo Filopolítica (puedes descargártelo gratis desde aquí). Después de que algunos hayan colocado la comunicación en el centro del debate político, estaría bien salir del eclipse, dimensionar, y entender que hay problemas que no son de comunicación sino de gestión o de principio. Gutiérrez-Rubí en lugar de regresar a la hoguera nos propone una vuelta a los clásicos para, a través de la filosofía, hacer una regeneración política. No parece tarea fácil eso de la política meditada en medio de la campaña permanente en la que los distintos partidos políticos están instalados. Hablando del artificio, de la excesiva y equivocada teatralización, me decía un diputado el otro día: “Nos hemos ido del campo de fútbol de los ciudadanos”. Bonita metáfora.

Compartir: