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Las ‘recién bautizadas’ palabras de 2023: guiños a la tecnología

 

FundéuRAE, la Fundación del Español Urgente, institución patrocinada por la Agencia Efe y la Real Academia Española, colabora en el buen uso del español en los medios de comunicación y en Internet. Si la comunicación es, según una de las acepciones de la RAE, “la transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor”, el lenguaje se asienta como la base de nuestro día a día. Y Fundéu lo recapitula cada doce meses con la ‘Palabra del Año’, que fueron, por los rigores de la pandemia,  ‘Confinamiento’ en 2020 y ‘Vacuna’ en 2021.

‘Inteligencia artificial’ ha merecido está distinción en 2022, como un guiño, una confirmación, a la presencia de la tecnología y a la transformación digital en nuestra vida cotidiana, con precedentes en el ‘selfi’ de 2014 y el ‘emoji’ de 2019 (en este caso, “por su innegable impacto en la vida diaria y su relación con el resto de los elementos que conforman la comunicación, como palabras, frases, signos de puntuación…”).

Como han destacado desde Fundéu, “la ganadora de este 2022 ha sido escogida de entre 12 candidatas, varias de ellas relacionadas con la tecnología o las consecuencias derivadas de la guerra en Ucrania: apocalipsis, criptomoneda, diversidad, ecocidio, gasoducto, gigafactoría, gripalizar, inflación, inteligencia artificial, sexdopaje, topar y ucraniano”.

Son solo una parte de los 3.152 términos añadidos (o reformados) en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia. Una remesa en la que, por ejemplo, la tecnología continúa presente con ‘punto.com’ (que ya se puede escribir sin cursiva, sin comilla simple, etc., al estar aceptada en el insigne corpus lingüístico) o con ‘videojugador’. O con la nueva acepción de ‘brecha’ (‘diferencia o distancia entre situaciones, cosas o grupos de personas, especialmente por la falta de unión o cohesión’), una de cuyas circunstancias es la digital.

Más incorporaciones: ‘Macrodatos’ y ‘minería de datos’ se presentan como (aspiracionales) alternativas al imperio global del ‘Big Data’; ‘a las que se unen (guiños al consumo) ‘comercio electrónico’ y ‘obsolescencia programada’ y ‘vida útil’ (en este caso, ‘período de tiempo en el que algo, especialmente un material o un aparato, puede desempeñar su función de forma adecuada’). ‘Bitcoin’ y ‘criptomoneda’ ya formaron parte de las incorporaciones de 2021.

Más allá de la tecnología, la Real Academia ha manifestado recientemente, a través de Twitter, su opinión acercad de las consideraciones sobre género, en concreto sobre la ya famosa ‘e’ de, por ejemplo, ‘todos, todas y todes’: “no es esperable que la morfología del español integre la letra «e» como marca de género inclusivo, entre otras cosas porque el cambio lingüístico, a nivel gramatical, no se produce nunca por decisión o imposición de ningún colectivo de hablantes”… eso sí, ‘mamitis’ ya está integrada en el Diccionario.

Y en tiempos de ‘fake news’, ‘conspiranoia’ («tendencia a interpretar determinados acontecimientos como producto de una conspiración») también se puede librar de la cursiva o las comillas, así como ‘micromachismo’. El mismo caso, en el turno de la ‘silver age’, de ‘edadismo’, definida como ‘discriminación por razón de edad, especialmente de las personas mayores o ancianas’, o con ‘cuarentañero’. Y se han revisado y modificado las definiciones de ‘discapacidad’ y ‘racismo’.

Solo una parte de la puesta al día de nuestro vocabulario en pleno siglo XXI… en el que la tradición también tiene sus derechos, con términos como ‘compango’ (‘conjunto de ingredientes cárnicos, ahumados o embutidos, con que se elaboran la fabada y algunos cocidos’).

 

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