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¿Plan de comunicación anual o a corto plazo?

plan de comunicación

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Se acerca el final del año (para alegría de muchos, sobre todo en este 2020) y solo tiene un significado para los que trabajamos en el mundo de la comunicación: es la hora de planificar la próxima estrategia. Llega el momento de dedicarle innumerables horas en redefinir el plan, buscar nuevos ángulos de comunicación, diferentes oportunidades en los medios y dar la vuelta a algunas ideas del año anterior. Durante muchos años, el plan anual ha sido una herramienta básica en cualquier estrategia de comunicación que se precie. De enero a diciembre se desglosan cada uno de los puntos en los que va a pivotar los mensajes de una organización o empresa. Pero ¿es acertado hacer un plan de comunicación anual?

Esta claro que planificar es algo fundamental para la mayoría de las empresas y es una manera muy eficaz de trabajar en el desarrollo de los mensajes a posicionar, pero hay que tener una cuestión en mente: la incertidumbre que puede rodear a la comunicación. Los cambios tanto a nivel informativo como los institucionales, la actualidad, la política… Todos estos factores pueden alterar nuestro plan de comunicación. Es muy complicado saber qué va a suceder durante el año. Y más ahora. Nos encontramos en un nuevo panorama, en un escenario sociológico muy distinto y complicado.

Debemos aprender a asimilar que nos encontramos ante una pandemia con consecuencias a todos los niveles, para actuar en este contexto. ¿Cómo planifico? ¿Podemos pensar en acciones a largo plazo? ¿Es mejor basarnos en un panorama cortoplacista?

Como ya hemos mencionado, la comunicación está rodeada de incertidumbre, un día puede ser diferente al anterior, influyendo, también otros factores como cambios en la dirección, aperturas en nuevos países, lanzamientos, fusiones, adquisiciones… y crisis. ¡Las temidas crisis!

Para todo ello, hay que estar preparado, y empezar a pensar más a corto plazo. Es cierto que hay que tener una mirada en el futuro, pero sin olvidarnos del presente y del momento en el que nos encontramos. No hay que frenar el ritmo, al revés, hay que acelerarlo y ser flexibles y rápidos, siempre con capacidad de adaptación al nuevo entorno y a las oportunidades que se nos presenten.

Dejemos a un lado el plan de comunicación anual, no realista, y basémonos en un plan más acotado en el tiempo, fijándonos en la actualidad de estos tiempos. ¡Larga vida al plan de comunicación (pero a corto plazo)!

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