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Cuatro claves financieras para nuestras pymes

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Por Zenón Vázquez, director general de ELKARGI, Tu aliado financiero.

Este año 2020 será recordado con perspectiva histórica por el impacto mundial de la Covid 19. Una crisis sanitaria, pero que ha incidido directamente en el discurrir de todas las sociedades del planeta y cuyas consecuencias, sanitarias, sociales y, también, económico-financieras, todavía están por conocerse en su totalidad.

Todo está condicionado por la pandemia. Nadie vio venir esta crisis global y, menos aún, que pudiera tener una incidencia tan directa en la evolución de la economía mundial. Si bien es cierto que, con consecuencias dispares por países y sectores económicos.

En cualquier caso, hay un elemento diferencial respecto a cualquier otra recesión de la historia reciente. Ésta no está provocada por el estallido de una burbuja, sino que se produce por la parada absoluta de la economía, algo relativamente fácil. El problema radica en la necesidad de su reactivación posterior, coyuntura en la que nos encontramos, y que, tal y como estamos comprobando, es una tarea absolutamente compleja y difícil. Una realidad nunca antes vivida.

Esta situación es dura e incierta. Pero es en estos momentos adversos en los que se ponen de manifiesto los grandes líderes que, con el acierto en la toma de sus decisiones, con rapidez y ejecución, pueden acelerar la salida de esta situación.

A diferencia de la última gran crisis conocida, hoy existe liquidez. Hay dinero en el mercado… y, en nuestro caso, la rapidez con la que gobiernos e instituciones ha reaccionado ha sido clave para que nuestro tejido empresarial pudiera superar estos primeros meses. Dinero para hacer frente a los costes de estructura y mantener con vida negocios y empresas.

Pero ojo, porque esta inyección de dinero que hoy, afortunadamente, ha llegado a gran parte de nuestras empresas, pudiera tener un efecto de anestesia. Y vivir durante unos meses anestesiados pensando que la situación está resuelta cuando, en realidad, continúa deteriorándose, nos puede llevar a perder gran parte de nuestro tejido empresarial. Un riesgo real que no debemos descuidar en la actual situación.

Porque, sin duda, todos coincidiremos en que debemos poner el acento en nuestro estado de bienestar. Y éste se consigue, y mantiene, gracias a la creación de empleo que proporcionan, fundamentalmente, nuestras pequeñas y medianas empresas. Las pymes que sostienen más del 90% del empleo de nuestro país y que, en consecuencia, son la raíz de nuestro estado de bienestar. Acertar en las decisiones de su gestión, será fundamental en esta coyuntura. Aquí es donde necesitamos verdaderos líderes.

Estamos ante un momento histórico que está marcando ya nuestro devenir. Y sinceramente, creo que es muy pertinente plantearnos una cuestión básica pero que tiene mucho fondo… ¿qué valores nos han traído hasta esta posición de bienestar? En el orden de nuestras prioridades como sociedad y como individuos, ¿dónde ubicamos el esfuerzo, el sacrificio, la constancia, y el buen hacer? ¿No será que anteponemos nuestros derechos (todos ellos), a nuestras obligaciones (aunque sólo sean algunas)?

Si como ciudadanos primero y como gestores de empresas después, no acertamos en nuestras decisiones y si éstas no están fundamentadas en los valores que nos han llevado hasta nuestro bienestar actual, no seremos capaces de aportar valor a nuestra sociedad y, en consecuencia, seremos un país sin futuro y, más preocupante todavía, sin presente.

Se trata de una crisis profunda y que no tiene precedente. Sin embargo, como líderes en la gestión de nuestros proyectos, deberíamos anticiparnos al futuro próximo aprovechando este “tiempo de anestesia” para reflexionar y tomar las mejores decisiones posibles. O lo hacemos nosotros o, por el contrario, otros lo harán en nuestro lugar en función de sus intereses.

Cualquier proyecto empresarial nace para ganar dinero, para ser rentable. Si un proyecto no crece, decrece. Por lo tanto, su viabilidad depende de un conocimiento de la operación acompañada de una adecuada gestión, y de no menos importante gestión profesional, de los recursos financieros. Y todo, partirá de un plan de negocio al que se sumará una correcta gestión de las herramientas financieras que dispongamos a nuestro alcance.

Nunca debemos olvidar que la función financiera en nuestras pymes dejó de ser la de “el contable que analizaba el pasado” para ser la de “el gestor que trata de anticipar el futuro”. Debemos trabajar en entender y analizar los ratios económicos y financieros de nuestros proyectos para tomar decisiones profesionales. Cuando antes me refería a la importancia que tiene, acertar hoy con las decisiones del mañana, me refería exactamente a esto. A que nuestros líderes empresariales deberán acertar con sus decisiones. En mi opinión, existen cuatro aspectos determinantes relacionados con su posición financiera que son clave, para garantizar la viabilidad y el desarrollo futuro de su proyecto. En función del grado de acierto, saldremos más o menos reforzados.

Cash is King. La falta de caja es lo que `mata´ a las empresas. Son sus constantes vitales. Entiendo que, tal vez, la tesorería pudiera parece un aspecto sin “glamour” pero las empresas no cierran por escasos márgenes o por la bajada de las ventas, sino por la falta de caja. Por tanto, tener un buen plan de tesorería, incluso adaptado a diferentes escenarios, será determinante. Trabajemos el circulante, ese gran financiador tan desconocido.

Será necesario contar con un eficaz plan de choque. En la actual coyuntura es imprescindible deshacernos de todos los elementos accesorios y crear, por el contrario, procesos altamente eficientes. Tenemos que correr la maratón y, para ello, debemos estar en forma, la grasa en este caso no aporta. Necesitamos líderes y gestores que sepan tomar, cuanto antes, las decisiones correctas orientadas a obtener una mejor situación de su cuenta de resultados. Valorar lo imprescindible ayudará a proyectar cada empresa en el largo plazo.

El tercer aspecto a tener muy en cuenta son los costes de la empresa. El análisis de costes. Ese apartado que nos enseñaron en la Universidad y que, quien más quien menos, hemos podido recordar en postgrados, masters o cursos que hayamos realizado con posterioridad.  Conviene recordad que el análisis de costes, no es un fin en sí mismo, sino que nos ofrece la información necesaria para la correcta toma de decisiones. Y ojo, porque tan importante o más que su correcta aplicación en grandes empresas multinacionales industriales, lo será para pequeñas y medianas empresas. Una herramienta de importancia, a la hora de tomar decisiones de precios, proyectos, inversiones para todos los proyectos de cualquier negocio ¿Hemos reflexionado suficiente sobre su importancia? Si todavía hoy, no es una herramienta que utilizamos y retroalimentamos a diario, hagámoslo mirar…

Finalmente, en cuarto lugar, será necesario proyectar certidumbre. No solo basta con tener un proyecto sólido, sino que hay que saber “venderlo” a todos los stakeholders… desde los proveedores que tienen que mantener la confianza en nuestro proyecto como las entidades financieras o los propios accionistas… Contar con un plan financiero, serio, sólido y realista. Hoy más que nunca, es necesario transmitir a las entidades financieras confianza y eso, en gran medida, se transmite con un plan sólido a la vez que realista. No nos engañemos… ni a nosotros ni, tampoco, a los financiadores.

Al igual que debemos recuperar los valores que antes comentaba, recuperemos `la cuenta de la abuela´ para la gestión financiera. Ordenar las decisiones, para dar con las bases de un futuro que garantice la supervivencia de nuestras empresas. Nos jugamos nuestro bienestar.

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