Comunicación interna y externa: ante la crisis, no me escondo

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Comunicación interna y externa: ante la crisis, no me escondo

Tienes una crisis delante de tus ojos. No es una crisis cualquiera. Tiene su propia marca y, por si fuera poco, es inédita. Está dispuesta a no irse rápidamente. Además, ha venido resuelta a hacer mucho daño, a dejar huella para cierto tiempo. ¿Has pensado ya cómo vas a reaccionar en tu empresa, en tu negocio, ante tus clientes, ante el mercado, o simplemente ante tus colaboradores más inmediatos?

La peculiaridad de esta crisis del Covid-19 obliga consecuentemente a una respuesta también específica. No deberíamos recurrir al manual de uso. Su envergadura, sus derivadas de tan hondo alcance aconsejan una reacción más transversal que nunca. Incluso su onda expansiva es capaz de voltear el habitual orden de factores, propio de situaciones extremas, de ambientes convulsos, de repercusiones de largo alcance. En definitiva, resulta difícil de negar que quizá nos encontremos en una intrincada coyuntura en la que por primera vez la comunicación interna priorice sobre la externa.

Solo en escenarios excepcionales, las repercusiones sanitarias y las económicas, la vida de las personas y el futuro de los negocios han peleado de manera denodada por su subsistencia como nos ocurre desgraciadamente en esta ocasión. Es ahí donde la lucha titánica por mitigar al máximo posible la dimensión de la desgracia humana alcanza una preponderancia que distorsiona, en buena medida, los cánones habituales de respuesta pública ante una crisis. Pero no anula la principal seña de identidad.

Debemos decir cuanto antes que muy por encima de la especificidad que nos marca la implacable crisis del coronavirus, de la malévola conjunción de la afección humanitaria y la socioeconómica, nada como el abrazo a la transparencia, nuestra razón de ser de la reputación siempre exigente. La credibilidad en definitiva.

Como siempre, sigamos sin escondernos ante el estallido de una crisis, aunque disponga de semejante carga de malignidad como la que nos acecha en esta ocasión. Entreguémonos a la transparencia, hagamos un reconocimiento expreso de que nos encontramos ante una situación de inusual excepcionalidad, apliquemos estratégicamente las medidas paliativas y correctoras y, finalmente, procedamos a su difusión y comunicación más esclarecedora allá donde nos esperan, donde necesitan saber de nosotros y de nuestras intenciones.

Nunca como ante el Covid-19, nuestros empleados y nuestros clientes quieren palpar certidumbres. A saciar esta comprensible exigencia están impelidos los directivos de toda empresa responsable. La transmisión inequívoca de todo un compendio de medidas que garanticen, sin sombra alguna, la seguridad y prevención de cada uno, y sin excepción, de los componentes de la plantilla debe ser un cometido de primera urgencia. Y resuelto con una nitidez que evite la más mínima interpretación. En definitiva, el compromiso más determinante con la responsabilidad social.

En el actual contexto de crisis, la comunicación interna se ha hecho su hueco prioritario. Le debemos conceder, sin duda, una gran importancia cuando nos sentemos delante del ordenador a pergeñar nuestro plan de respuesta ante las contingencias sobrevenidas. Este mensaje de indudable intención tranquilizadora y cargado de seguridad hacia los nuestros siempre dispondrá del reconocimiento silencioso o explícito, y en ningún caso pasará desapercibido.

Conseguida esta misión de calado introspectivo, construyamos nuestra obligatoria respuesta de comunicación al exterior. Hagámoslo bajo el mismo patrón de la transparencia. Admitamos en nuestra comunicación externa la existencia de una crisis, compartamos abiertamente la solidaridad con cuantos se ven sacudidos por este impacto, dibujemos nuestro propio escenario reactivo para así proyectar la imagen más creíble ante quienes se encuentran en ese mercado que tan bien nos conoce.

Y, por supuesto, mantengamos escalonadamente el flujo comunicativo en el tiempo de castigo de esta crisis. No desaparezcamos después de una primera aparición. Sigamos informando y comunicando a los nuestros, que están dentro y fuera de nuestro ámbito empresarial. Con transparencia, sin escondernos nunca.

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