Este informe sobre asuntos corporativos realizado por Deloitte ofrece, a través de 80 páginas, una perspectiva internacional sobre la evolución de la función y sobre las prioridades, capacidades y modelos organizativos que serán necesarios para afrontar los próximos (e impredecibles, como se encarga de apuntar el estudio) años, en tiempos en los que la gestión de la reputación es más esencial que nunca. “Una función (destacan sus autores) que opera en una era radicalmente diferente e impredecible, marcada por la volatilidad geopolítica, los rápidos avances en Inteligencia Artificial y la disminución de la confianza en las instituciones. Este entorno está poniendo de manifiesto las limitaciones de los modelos operativos tradicionales, lo que está impulsando una ola de transformación en esta importante función corporativa”.
Rendimiento, eficiencia e IA en la agenda corporativa
En este contexto, las conclusiones del estudio apuntan a cambios significativos en el 83% de las funciones en la gestión de los asuntos corporativos, con un 49 % de las organizaciones consultadas centrándose en la eficiencia de costes y la mejora de las capacidades. Parte de un desempeño, de lo particular a lo global, resumido en las siguientes variables:
-Cambio hacia un enfoque en el rendimiento. Los reajustes apuntan de una comunicación orientada a los objetivos a otra centrada en el rendimiento (“el 43 % de los responsables de asuntos corporativos identifican ahora su función como un ‘motor de crecimiento’, lo que supone un aumento significativo con respecto a años anteriores. Los directores generales exigen cada vez más que las funciones de contabilidad y auditoría estén orientadas al ámbito comercial y tengan un sólido dominio de los factores impulsores del negocio y del riesgo estratégico”).
-La IA es (como no puede ser de otra manera) un imperativo estratégico. Aunque el 95 % de los responsables de contabilidad y auditoría dan prioridad a la mejora de las competencias en IA, solo el 24 % cuenta actualmente con una estrategia formal en esta materia. En este ‘wishful thinking’ que debe materializarse a toda velocidad, la organizaciones deben mejorar sus ratios de claridad estratégica y análisis de datos.
Liderazgo, storytelling y medición del valor
-Nuevos liderazgos, nuevas capacidades. El tópico de ‘implicar a la dirección en el cambio’ se hace más evidente que nunca en este sentido: toca “redefinir activamente las capacidades de los equipos”, en torno a tareas estratégicas, críticas, como el conocimiento comercial, la estrategia, la agilidad, la IA y (clave en comunicación) la capacidad de contar historias.
-Persisten los retos de medición: “aunque el 69 % sigue basándose en métricas de reputación convencionales, se observa una adopción creciente, aunque más lenta, de indicadores estratégicos (50 %) y económicos (26 %) para demostrar el valor”.
Asuntos corporativos como motor de valor y confianza
La hoja de ruta muestra el desafío de trabajar con los intangibles para mejorar la tangibilidad de los resultados económicos, por lo que el estudio resalta la relevancia de contar con los asesores en asuntos públicos como indudable refuerzo para la propuesta de valor de las instituciones. Para hacer y convencer, dentro y fuera de ellas. 2030 es el horizonte a tener en cuenta, cuando los especialistas en lidiar con los asuntos corporativos (como los especialistas en comunicación) se perfilen como “motores de valor y confianza de los inversores, defensores supremos de la confianza, como guardianes de la verdad, la credibilidad y la comunicación auténtica, moviéndose con maestría por el complejo panorama global. Los asuntos corporativos son una inversión indispensable, que aporta de forma constante valor estratégico y económico, y actúa como motor fundamental del crecimiento”.