‘La sustituta’ (Editorial Almuzara) es una novela-reflexión sobre cómo debemos afrontar la IA, escrita por Sixto Arias y Óscar F. Rodríguez, con experiencia tanto en el ámbito de la empresa como en comunicación. 232 páginas y 29 episodios, precedidos por un prólogo, escrito por Javier Cantera (también con amplia experiencia en el mundo de la empresa) que contiene una curiosa reflexión de contexto: “¿Sabéis que hubo un tiempo en que no existía la Inteligencia Artificial?”. Y destaca: “Cambiaremos los puestos, las tareas, las reglas organizativas y los tiempos de trabajo; sin embargo, no podemos obviar el valor filosófico de sentirse útil a través del trabajo”.
Dos miradas profesionales sobre el futuro del trabajo
Sixto Arias es un emprendedor en serie, profesor, inversor y experto en innovación, marketing digital e IA. Ha sido socio fundador de Result Venture, Movilisto (adquirida por iTouch), Mobext (adquirida por Havas Media), Capaball, Talent e Incontrataveis. Autor de varios libros y de numerosos artículos especializados, publica regularmente en su recomendable blog. En cuanto a Óscar F. Rodríguez, cuenta con más de 25 años de experiencia en la industria de la publicidad digital y los medios de comunicación (compagina su actividad profesional con el aprendizaje, la divulgación y la aplicación práctica de herramientas de IA).
Fernando y el algoritmo: dos caras de la revolución tecnológica
Ambos han creado en esta novela el personaje de Fernando: con 50 años, se ha encontrado con inesperado despido de una agencia de marketing y publicidad donde era director creativo ejecutivo, sustituido… por una máquina (también convertida en personaje –El Algoritmo-, que narra, alternando episodios con Fernando, cómo ha venido para quedarse, y que reconoce cómo no acaba de entender el alma humana, por ser contradictoria, ilógica e irrepetible, etc.). El Algoritmo se encarga, por ejemplo, de recordar cómo “el rendimiento cognitivo ya contaba con un 87 % de alcance a principios de 2026…”.
El miedo a la pérdida de valor profesional (y su indudable influencia sobre la vida personal) centra las reflexiones a lo largo de la obra, con preguntas de calado como “¿Quién decide, al final, quiénes somos y cómo trabajamos?”. En su caso, la directiva comenzó su ‘discurso de despedida’ con la frase “Lo que antes nos llevaba dos semanas de ideación, bocetos y diseño, ahora el nuevo Departamento de Prompt Engineering lo saca en una tarde”. Y líneas más tarde, se evidencia esta imparable disrupción: “A Internet le costó veinte años llegar a mil millones de usuarios… A la IA, dos. Y muchos pagando desde el día uno”.
El factor humano como última ventaja competitiva
Como punto de nueva partida, Fernando reflexiona: “Empecé a sospechar que mis cicatrices, mis miedos y mi profunda e insalvable imperfección humana iban a ser mi última, única y más poderosa ventaja competitiva». Esa apelación a la relevancia del ‘factor humano’ cala en todo el recorrido de la novela, frente al concepto de ‘valle inquietante’ (Google mediante, “hipótesis psicológica que describe la sensación de rechazo, miedo o incomodidad que sienten las personas ante robots, animaciones 3D, maniquíes o personajes virtuales que se parecen mucho a un ser humano, pero sin llegar a serlo por completo”). Una esforzada ruta en la que el protagonista (humano) encuentra un nuevo sentido a su vida, todo un ejemplo, negro sobre blanco, del ya tópico término ‘resiliencia’.